Frente a la escalada de cuestionamientos del cristinismo, el gobernador bonaerense definió no responder las provocaciones públicas y enfocarse en armar una alternativa nacional contra Javier Milei. Con el aval del Movimiento Derecho al Futuro, planea una agenda de recorridas por varias provincias argentinas para la segunda mitad del año.
La puja por el liderazgo del peronismo sumó un nuevo capítulo de tensiones cruzadas durante los últimos días. Mientras los sectores alineados con Cristina Fernández de Kirchner profundizaron el operativo clamor para instalar su candidatura presidencial y lanzaron duras críticas hacia La Plata, el entorno de Axel Kicillof ratificó que mantendrá una postura de estricto silencio público. La consigna central del mandatario provincial a sus legisladores e intendentes es clara: no alimentar la discusión interna y concentrar los esfuerzos en consolidar un armado político de alcance federal.
Los dardos hacia el gobernador bonaerense provinieron desde diversos frentes del kirchnerismo. El diputado Máximo Kirchner reactivó sus recorridas bonaerenses y, desde Carmen de Areco, envió un tiro por elevación al afirmar que la postulación de la expresidenta no busca obstaculizar el destino de nadie. En una línea más dura, el titular de la bancada de Fuerza Patria, Facundo Tignanelli, trazó un polémico paralelismo histórico al emparentar una opción alternativa a Cristina Kirchner con el proyecto de un «peronismo sin Perón» que impulsaba el dirigente sindical Augusto Timoteo Vandor en la década de 1960.
La postura de La Plata y el rechazo a la ruptura
A pesar del tono de las acusaciones, la conducción de la provincia de Buenos Aires optó por desmarcarse de la confrontación mediática. El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, ratificó de forma contundente esta posición al asegurar que el oficialismo provincial no perderá tiempo en disputas internas públicas mientras la administración de Javier Milei ejecuta medidas que dañan al país. El funcionario relativizó las diferencias doctrinarias y enmarcó los pases de factura actuales como una consecuencia lógica de las últimas derrotas electorales sufridas por el espacio.
Asimismo, la mano derecha de Kicillof descartó de plano cualquier escenario de ruptura estructural con Fuerza Patria y defendió la vigencia de las PASO como la herramienta institucional idónea para dirimir las futuras candidaturas de la oposición. Bianco advirtió además que, ante una derecha unificada, el campo popular requerirá una propuesta de consenso amplio que logre superar las fronteras del Justicialismo tradicional para poder aspirar a un triunfo electoral.
Proyección federal y ampliación de alianzas
Lejos del barro de la discusión bonaerense, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) avanza con la estrategia de nacionalizar la figura del gobernador. En la gobernación ya diseñan una intensa agenda de visitas a las provincias de Mendoza, Catamarca, La Pampa, Misiones, Jujuy y Santiago del Estero para el segundo semestre del año. Cada desembarco territorial se planifica con cautela para no interferir en los conflictos partidarios de cada distrito.
El plan de Kicillof contempla expandir la base política hacia sectores externos a la estructura justicialista tradicional. En los últimos días se concretaron los primeros acercamientos institucionales con las autoridades del Partido Socialista, mientras que los armadores del MDF continúan tendiendo puentes hacia varios jefes comunales de la Unión Cívica Radical (UCR) de la provincia de Buenos Aires, con el objetivo de sumarlos a un frente opositor transversal.
