En Villa Fiorito, la falta de ingresos impulsa a los vecinos a recurrir a circuitos informales de crédito con intereses del 50% mensual. La mora formal supera los 1,5 millones de personas en la Provincia de Buenos Aires, mientras en los barrios populares crecen las situaciones de pérdida de vivienda y desocupación.
La crisis de ingresos en los sectores de menores recursos provocó un incremento en la demanda de créditos clandestinos e informales en el conurbano bonaerense. En localidades como Villa Fiorito, partido de Lomas de Zamora, familias apelan a prestamistas barriales para afrontar gastos diarios de alimentación, medicamentos o servicios básicos mediante montos que rondan los 100.000 pesos.
De acuerdo con testimonios de referentes locales, la imposibilidad de saldar los compromisos en los plazos fijados desencadena la aplicación de tasas usureras que alcanzan el 50% de recargo mensual, generando situaciones de pérdida de bienes personales, vehículos e incluso la vivienda familiar ante cobros coercitivos.
Morosidad bancaria, caída del empleo y contención barrial
Los datos oficiales del Banco Provincia reflejan que más de 1,5 millones de bonaerenses presentan grados de mora media o alta en el sistema bancario formal. Este escenario se profundiza en las barriadas populares por el incremento en el uso de tarjetas de crédito para la compra de alimentos básicos y el parate en sectores como la construcción y el reciclaje urbano.
Frente al recorte de asistencia directa y distribución de alimentos desde el Gobierno nacional, la contención en el territorio quedó concentrada en los aportes de la provincia de Buenos Aires y el municipio de Lomas de Zamora para sostener la operatividad de los comedores comunitarios.
