Un informe del Centro de Estudios para la Ciudad con datos del Banco Central reveló que la tasa de mora bonaerense alcanza el 20,17%, ubicándose por encima del promedio nacional. Presidente Perón, Florencio Varela y Malvinas Argentinas encabezan la nómina de los distritos más afectados.
El deterioro de la capacidad de pago de los hogares mantiene en alerta a la provincia de Buenos Aires. Según un relevamiento elaborado por el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC) junto a la Fundación Friedrich Ebert (FES), con datos de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA) a junio de 2026, la tasa de mora provincial escaló al 20,17%, superando la media nacional del 17,4%.
La problemática alcanza en términos absolutos a 1,84 millones de bonaerenses con atrasos superiores a los 90 días en sus compromisos financieros. Aunque la mayor concentración se observa en los municipios del Conurbano, también se registran indicadores elevados en varias localidades del interior provincial.
Los municipios con mayores niveles de morosidad
En el área metropolitana, Presidente Perón lidera el registro de deudas irregulares con una tasa del 32,73%, seguido por Florencio Varela (32,48%) y Malvinas Argentinas (31,34%). El listado de las tasas más altas del Conurbano se completa con San Vicente (29,92%), Zárate (26,05%), Ensenada (24,55%), Campana (23,69%) y Cañuelas (23,23%).
Fuera del Gran Buenos Aires, el caso de mayor impacto es Lobería, que marca un 25,55% de mora, ubicándose como el distrito del interior más comprometido. Le siguen La Costa (23,22%), Berisso (20,24%), San Nicolás (20,22%), Villa Gesell (20,18%), Baradero (20,15%) y General Lavalle (20,10%).
Debate por el origen del endeudamiento
Frente a la difusión de los datos, el gobernador Axel Kicillof y funcionarios del gabinete provincial vincularon el incremento de los atrasos con las medidas económicas dispuestas por el Gobierno nacional.
Autoridades del Banco Provincia y del Ministerio de Economía bonaerense señalaron que las familias apelan de forma recurrente al financiamiento para cubrir consumos elementales como alimentos, medicamentos, tarifas y servicios esenciales, lo que deriva en un incremento sostenido del atraso en tarjetas de crédito y préstamos personales.
