Un relevamiento privado expuso la destrucción ininterrumpida de puestos de trabajo formales desde fines del año pasado. La desaceleración en la industria, la construcción y el comercio contrarresta los números positivos de la minería, el petróleo y el agro.
El empleo privado asalariado y registrado cerró la primera mitad del año con un saldo marcadamente negativo. De acuerdo con un informe elaborado por la consultora Invecq, entre diciembre y junio las empresas del sector privado despidieron a casi 46.000 trabajadores formalizados, consolidando un proceso de contracción laboral que destruye un promedio superior a las 7.500 plazas por mes.
La dinámica responde de forma directa a la brecha entre los rubros económicos. Mientras que sectores intensivos en mano de obra —como la industria, la construcción y el comercio— acumulan fuertes caídas operativas, los rubros con menor tracción de personal —como el agro, la minería y la extracción de petróleo— muestran recuperaciones leves pero insuficientes para amortiguar el impacto en la tasa general de ocupación.
Desde el inicio del ciclo económico vigente, las planillas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) reflejan una merma acumulada de más de 350.000 puestos asalariados registrados. El informe de Invecq destaca adicionalmente que la pérdida de puestos estables fue absorbida de forma parcial por la precarización, registrándose un incremento del 4,8% en el empleo informal y un alza del 8% en la nómina de monotributistas.
Perspectivas de la actividad hacia fin de año
Las proyecciones para el segundo semestre descartan un repunte significativo en las contrataciones fabriles o de la obra privada. Los relevamientos más recientes de julio mostraron caídas mensuales de 5,0% en la industria manufacturera y de 4,6% en la construcción.
