De acuerdo con los datos oficiales publicados por el INDEC, el indicador registró un incremento de 4,3 puntos porcentuales en la región respecto al cierre del año anterior. La pérdida del poder adquisitivo frente al costo de la canasta básica y la precarización laboral impulsaron la suba.
La pobreza afectó al 36,9% de la población de los partidos del Conurbano bonaerense durante el primer semestre de 2026, según las cifras sobre condiciones de vida dadas a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La medición reflejó un incremento de 4,3 puntos porcentuales en comparación con el segundo semestre de 2025, cuando el indicador en los partidos del Gran Buenos Aires se había situado en el 32,6%.
El registro específico de los municipios que integran el Conurbano se ubicó marcadamente por encima de la media de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que reportó un 11,1%, estableciendo para el aglomerado del Gran Buenos Aires (GBA) un promedio general del 32,1%. Por su parte, la tasa de indigencia en el GBA alcanzó el 8,4%. A nivel nacional, la pobreza trepó al 32,3% (equivalente a 15,56 millones de personas), registrando un alza de 4,1 puntos porcentuales respecto a los últimos meses de 2025.
El informe oficial detalló que el grupo más perjudicado por el deterioro socioeconómico sigue siendo el infantil: el 44,5% de los niños y adolescentes de hasta 14 años se encuentra en condición de pobreza. En el segmento de jóvenes de 15 a 29 años, la cifra escaló al 36,9%, mientras que entre los adultos de 30 a 64 años se ubicó en un 28,8%.
En cuanto a la dinámica de los recursos del hogar, el organismo remarcó que el ingreso per cápita familiar aumentó un promedio de 11,5% durante el semestre, quedando rezagado frente a las variaciones del costo de vida: la Canasta Básica Alimentaria (CBA) trepó un 21,4% y la Canasta Básica Total (CBT) subió un 19,6%. La brecha de ingresos para los hogares pobres cerró en un 35,9%, con un ingreso familiar promedio de $922.755 frente a una CBT requerida de $1.440.395. Factores como la precarización del empleo, la contracción del mercado formal y la menor cobertura de transferencias sociales explican el incremento del indicador en la región.
