Miles de estudiantes, docentes y vecinos de Avellaneda se movilizan hacia el Congreso en el marco de la Cuarta Marcha Federal Universitaria. La protesta estalla tras confirmarse que el Gobierno Nacional aplicó un nuevo tijeretazo de $700.000.000 al presupuesto de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV).
El ajuste se siente en las aulas: la quita de los $700 millones
Mientras las columnas de la UNDAV avanzan por las calles, el malestar se profundiza por la reciente decisión oficial de recortar 700 millones de pesos destinados a la institución. Este ajuste, que forma parte de un plan mayor de «blindaje del superávit», impacta directamente en las partidas de gastos de capital y obras de infraestructura que la universidad tenía proyectadas para sus sedes.
«No es solo una cifra, son laboratorios que no se terminan y aulas que no se pueden ampliar para los nuevos inscriptos», denuncian desde los gremios docentes que encabezan la columna que partió temprano desde la Sede España.
La marcha en vivo: Avellaneda presente en el Congreso
La movilización está en pleno desarrollo. Las columnas de la UNDAV se unieron a las de otras universidades del conurbano para confluir frente al Congreso nacional. El clima es de máxima tensión, ya que esta cuarta marcha federal se produce tras el reciente freno judicial a la Ley de Financiamiento Universitario, lo que dejó a las casas de altos estudios sin la actualización salarial y operativa que esperaban para este cuatrimestre.
Los puntos de mayor reclamo durante la jornada de hoy son:
- Rechazo al recorte de $700 millones oficializado esta semana.
- Recomposición salarial urgente, ante una caída real del poder adquisitivo docente de más del 30% en lo que va del año.
- Garantía de funcionamiento, dado que los fondos ejecutados en el primer cuatrimestre apenas alcanzan para cubrir servicios básicos de luz y mantenimiento.
Un reclamo que desborda lo académico
La marcha de este martes cuenta con un fuerte respaldo social en Avellaneda. No solo marchan quienes forman parte de la universidad, sino también familias y comerciantes locales que ven en la UNDAV un motor de ascenso social y económico para el distrito. «Si ahogan a la universidad, ahogan el futuro del barrio», rezaba uno de los carteles que encabezaba la columna de la Licenciatura en Periodismo.
