El intendente local y la máxima autoridad de la diócesis recorrieron la finalización de los trabajos de saneamiento que incluyeron la colocación de más de 800 metros de cañerías y veredas nuevas. La obra fue financiada íntegramente con recursos municipales ante la falta de inversión del Gobierno nacional.
El intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, encabezó una jornada vecinal junto al obispo de la diócesis de Lomas de Zamora, Monseñor Jorge Lugones, y el padre Agustín, para celebrar la finalización de una obra clave de saneamiento hídrico en el barrio El Corcho, ubicado en la localidad de Lamadrid. El proyecto, desarrollado para responder a un histórico reclamo de la comunidad que se originó desde la propia capilla del vecindario, contempló la instalación de más de 800 metros de cañerías de red principal y domiciliaria, las cuales se extienden pasillo por pasillo dentro de las viviendas de los vecinos. Asimismo, las tareas se complementaron con la construcción de más de 1.300 metros cuadrados de nuevas veredas.
Durante la recorrida, Otermín valoró el esfuerzo colectivo y apuntó contra la parálisis de la obra pública por parte de la gestión nacional. “Las grandes obras siempre se hicieron con recursos del gobierno nacional. Hoy ese gobierno no está y no invierte en obras. Acostumbrarnos a que no se puede progresar es una pésima situación. Nosotros creemos que la salida es en comunidad y este es un ejemplo de eso, una obra que surgió desde el obispo, desde la capilla, desde la comunidad, y que entre todos pudimos hacer”, enfatizó el jefe comunal.
El barrio El Corcho forma parte del Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP) y se encuentra conformado por ocho manzanas delimitadas por el Camino de la Ribera Sur y las calles Andrés Bello y General Mayer. En dicho asentamiento existen actualmente unas 1.100 viviendas y residen más de 4.500 personas.
Para concluir, el intendente ratificó el compromiso de su gestión con los sectores vulnerables y destacó el rol social de la Iglesia: “En nombre del Gobierno de la Comunidad, le quiero agradecer a cada uno y a cada una de los que luchó para que estos trabajos se concretaran, familias enteras, organizaciones sociales y religiosas, Cáritas, el Obispado, y en particular a Monseñor Jorge Lugones y al Padre Agustín, que son una referencia espiritual para todos nosotros pero también vecinos de carne y hueso que sufren, pelean y acompañan a una comunidad de laburantes que quieren salir adelante”, cerró Otermín.
