El malestar de los usuarios contra la empresa distribuidora de energía Edesur volvió a escalar de manera drástica en distintos barrios de Lomas de Zamora. Durante las últimas jornadas, vecinos y vecinas de diversas localidades del partido multiplicaron sus denuncias por cortes prolongados en el suministro, baja tensión constante y graves daños materiales en las instalaciones y artefactos del hogar, configurando un escenario de extrema precariedad en coincidencia con el arribo de las temperaturas más bajas del año.
La persistencia de las fallas operativas desató focos de protesta en puntos neurálgicos del distrito. Uno de los episodios de mayor tensión se registró con un corte de calles total sobre el Camino Negro, una medida de fuerza vecinal implementada por usuarios cansados de arrastrar problemas estructurales desde hace meses sin obtener soluciones definitivas por parte de la prestataria.
Vivir a oscuras y con el riesgo de perderlo todo
Los testimonios de los damnificados exponen las severas dificultades que impone la falta de energía en la subsistencia diaria. En el barrio La Loma, los residentes señalan que las interrupciones no son una problemática exclusiva del verano o del invierno, sino una constante anual. Actualmente, la red entrega niveles de tensión tan deficientes que impiden el encendido de electrodomésticos básicos como pavas eléctricas, calefones o sistemas de climatización hogareña, limitando el rendimiento de las luminarias domiciliarias a destellos mínimos que apenas logran alumbrar los ambientes.
La situación es igual de dramática en la zona de Cosquín y Recondo, en la localidad de Villa Fiorito. En ese sector, los vecinos denunciaron haber permanecido tres días consecutivos sin luz en cuadras donde residen familias con niños pequeños y lactantes. De acuerdo con las presentaciones realizadas, el suministro eléctrico suele restablecerse de manera temporal únicamente ante la presión de los piquetes en las vías de tránsito principales, para luego volver a interrumpirse a las pocas horas debido al colapso de las líneas de distribución secundaria. Como correlato directo de las constantes variaciones de voltaje, las familias reportaron la destrucción total de electrodomésticos esenciales como heladeras y televisores.
Falta de inversión y la paradoja tarifaria
Los usuarios lomenses coinciden en que las cuadrillas de emergencia técnica ejecutan reparaciones paliativas que resultan insuficientes ante el verdadero estado del tendido eléctrico. Los reclamos apuntan a la necesidad de concretar inversiones estructurales de fondo: los transformadores instalados y el cableado aéreo se encuentran obsoletos y no logran soportar el incremento de la demanda derivado del crecimiento demográfico de las últimas décadas y la consecuente electrificación de los consumos residenciales.
Al déficit de infraestructura se suma la desatención administrativa de Edesur. Los damnificados manifestaron su frustración ante la imposibilidad de obtener respuestas claras mediante los canales telefónicos o las aplicaciones oficiales de la empresa, donde los reclamos son sistemáticamente derivados a números de gestión sin soluciones materiales. El conflicto se ve agravado por una marcada paradoja económica: el incremento exponencial en el valor de las facturas que llega mes a mes a los hogares contrasta de forma directa con el progresivo deterioro de la calidad del servicio técnico prestado.
