El panorama financiero de los hogares en la provincia de Buenos Aires muestra señales de alarmante fragilidad. De acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), casi tres de cada diez bonaerenses que contrajeron deudas ya no pueden afrontar sus compromisos en tiempo y forma. El estudio, dirigido por el economista Hernán Letcher sobre la base de datos oficiales del Banco Central correspondientes a mayo de 2026, ubica la tasa de irregularidad provincial por encima de la media del país, consolidando a Buenos Aires como el principal termómetro de la crisis.
A nivel general, el fenómeno del atraso en los pagos alcanza a unos 5,8 millones de personas en toda la Argentina. Sin embargo, en el territorio bonaerense el índice de mora escaló al 28,5% al consolidar las obligaciones vigentes con entidades bancarias y proveedores no financieros, superando el promedio nacional que se posicionó en el 27,9%. La situación se vuelve aún más compleja al observar específicamente el segmento de créditos destinados al consumo de las familias: allí, el 17,8% de los deudores provinciales presenta irregularidades, una cifra que sobrepasa por 2,5 puntos porcentuales el registro medio del país.
Las billeteras virtuales y la informalidad del crédito
Uno de los aspectos más determinantes del relevamiento radica en la fuerte brecha según el tipo de financiamiento elegido por los usuarios. Mientras que el sistema bancario tradicional exhibe una tasa de mora nacional contenida en el 12,3%, el indicador se dispara de forma drástica al 27,9% cuando se analiza el comportamiento de las fintech, billeteras virtuales y otorgantes de crédito no financiero.
Esta marcada diferencia responde a un proceso de exclusión y posterior canalización informal: ante los exigentes requisitos y barreras de acceso de la banca formal, las familias de ingresos medios y bajos volcaron sus necesidades de financiamiento hacia plataformas digitales de rápida aprobación. Si bien estas herramientas democratizaron el acceso al dinero inmediato, lo hicieron bajo condiciones de tasas de interés significativamente más elevadas, lo que terminó por masificar y acelerar las situaciones de incobrabilidad ante los primeros signos de complicaciones económicas.
El trasfondo de un deterioro sostenido
Lejos de responder a una conducta financiera aislada, los especialistas asocian el incremento de la mora con el retroceso real del poder adquisitivo de la población. La persistente devaluación de los ingresos locales se manifiesta de manera nítida en el conflicto paritario que mantienen sectores clave como los docentes y estatales bonaerenses, cuyos haberes y mesas de negociación con la gobernación de Axel Kicillof acumulan marcados retrasos frente a la canasta básica. Este estancamiento de los recursos se complementa con los indicadores de La Plata, donde el índice de actividad económica de la UNLP reflejó una contracción del 1,1% durante el primer trimestre del año.
La gravedad del escenario actual ya forzó reacciones preventivas dentro de la propia estructura financiera institucional. En los últimos días, el Banco Nación debió estructurar y lanzar de urgencia una línea especial de «salvataje» orientada a la refinanciación de clientes con carteras en mora, una acción de contingencia que expone la profundidad de la problemática y el riesgo de un quiebre en la cadena de pagos si se prolonga la inercia recesiva.
