La retracción de las ventas en el mercado interno se cobró una nueva víctima en el entramado productivo de Lomas de Zamora. La marca de alfajores artesanales que nació de casualidad durante el aislamiento de 2020 y se convirtió en un verdadero furor en la zona sur bonaerense anunció el cese definitivo de sus operaciones tras seis años de historia.
El difícil escenario económico que atraviesan los comercios de barrio y las pequeñas industrias del Conurbano sumó un capítulo de profunda nostalgia en el plano local. Alfajores Lanín, un emprendimiento gastronómico que supo consolidarse como un símbolo de resiliencia y autogestión en el Gran Buenos Aires, debió bajar de forma definitiva sus persianas debido a la sostenida caída del consumo que golpea de lleno a los sectores de consumo masivo y golosinas.
La historia de la marca se remonta a los meses más estrictos de la cuarentena por el Covid-19. Su creador, Sebastián, un vecino de 35 años, comenzó el proyecto de manera fortuita: impulsado simplemente por el deseo personal de comer un alfajor en pleno confinamiento, elaboró una receta propia en su cocina. La gran aceptación que tuvo el producto entre sus familiares y amigos cercanos lo motivó a calcular costos, formalizar el emprendimiento y lanzarse al mercado regional en un momento de extrema incertidumbre.
Lo que inició como una alternativa de autoempleo doméstico escaló con rapidez gracias al boca en boca y a la calidad de sus materias primas. Entre 2022 y 2025, la firma vivió su período de mayor esplendor, logrando optimizar su cadena de proveedores, perfeccionar la cobertura de chocolate y rediseñar su packaging para competir en las góndolas locales. Este crecimiento le permitió a la marca trascender las fronteras de Lomas de Zamora y llevar la representación de la zona sur a diversas ferias y exposiciones de productos artesanales en distintas provincias del país.
Sin embargo, el ahogo financiero provocado por la inflación de costos y el desplome del poder adquisitivo de los clientes habituales terminó por volver inviable el sostenimiento de la estructura productiva. A través de un sentido comunicado difundido en la cuenta oficial de Instagram de la empresa, Sebastián formalizó la dolorosa despedida, agradeciendo el acompañamiento de la clientela y destacando el sacrificio colectivo que implicó mantener viva la pyme durante más de un lustro. El cierre de Lanín se inscribe en una preocupante tendencia de persianas bajas que afecta con especial fuerza a las pequeñas unidades productivas del Conurbano bonaerense.
