En un megaoperativo coordinado por la Policía de la Provincia de Buenos Aires y el Ministerio de Seguridad, se logró desarticular a una organización criminal dedicada a la distribución y venta minorista de cocaína en diversos puntos estratégicos del Conurbano. La investigación, que incluyó meses de escuchas telefónicas y tareas de inteligencia, culminó con 12 allanamientos simultáneos y la detención de siete personas vinculadas a la logística delictiva.
Los procedimientos permitieron el secuestro de más de tres kilogramos de clorhidrato de cocaína de máxima pureza, balanzas de precisión, armas de guerra y una suma millonaria en efectivo, presuntamente producto de la recaudación ilegal. Según fuentes judiciales, la banda operaba bajo un esquema piramidal donde se utilizaban viviendas particulares como «búnkers» de distribución para evitar los controles policiales en las arterias principales de la zona.
El impacto económico de la organización en la región era significativo, logrando una red de distribución que se extendía a barrios periféricos de alta vulnerabilidad. La justicia federal ahora investiga las conexiones de los líderes de la banda con proveedores de mayor escala, buscando determinar si existía una red de lavado de activos mediante comercios de fachada en la zona.
Los detenidos quedaron a disposición de la justicia bajo cargos de infracción a la Ley 23.737, mientras se mantienen operativos preventivos en las zonas donde operaba la red para evitar que otros grupos tomen control del territorio.
