Vivir en el Conurbano bonaerense se ha vuelto un desafío económico que ya supera los límites de la Capital Federal. En los últimos meses, los alquileres en nuestra zona han registrado aumentos que superan el promedio de la Ciudad de Buenos Aires, dejando a los vecinos con pocas opciones y bolsillos vacíos. La falta de oferta es el problema que más nos duele: caminar por el barrio y ver que no hay un solo cartel de «alquila» para vivienda permanente es la nueva y triste realidad de nuestras localidades.
Este fenómeno inmobiliario está expulsando a los hijos de nuestros barrios hacia zonas más alejadas, rompiendo el tejido social de la comunidad. Mientras en la Ciudad hay mayor rotación, en el Gran Buenos Aires los propietarios retiran sus inmuebles o piden requisitos que para un vecino trabajador son imposibles de cumplir.
Esta información de servicio es un llamado de atención: el acceso a la vivienda en el Conurbano está en crisis, y hoy alquilar a la vuelta de casa es un lujo que cada vez menos familias se pueden dar. Los precios suben, la oferta desaparece y el vecino queda atrapado en una pelea desigual por un lugar donde vivir.
