La entidad empresarial registró retrocesos en las ventas minoristas en 14 de los últimos 15 meses. Advierten que la pérdida del salario real empuja a los hogares a recurrir al crédito para cubrir productos esenciales.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) emitió un diagnóstico sobre la evolución de la actividad comercial y la situación socioeconómica en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con foco en las localidades del Conurbano. De acuerdo con las mediciones del sector, el comercio minorista acumula caídas en 14 de los últimos 15 meses, dinamizado por la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento del acceso al financiamiento.
Desde la entidad explicaron que los ingresos reales del sector comercial arrastran un rezago estimado de entre el 10% y el 12%. Esta contracción del margen de ingresos derivó en un cambio de comportamiento en la demanda: tras el agotamiento de recursos en segundas marcas y promociones, las familias comenzaron a utilizar las herramientas de crédito para financiar bienes de consumo corriente como alimentos, bebidas y medicamentos.
Efecto en la cadena comercial y reclamos pyme
El endeudamiento orientado a cubrir necesidades básicas contrasta con el uso habitual del crédito para la adquisición de bienes durables. La retracción de las ventas impacta de manera directa en el flujo de caja de los comercios barriales, trasladando la falta de liquidez hacia la red de proveedores e industrias proveedoras de sectores como indumentaria, calzado y textil.
Para mitigar el deterioro en la actividad y sostener los puestos de trabajo en pequeñas y medianas empresas, desde la entidad gremial empresarial señalaron la necesidad de avanzar en tres ejes prioritarios: la refinanciación de deudas a tasas acordes, la recuperación de la capacidad de compra del salario y la apertura de mesas de diálogo tributario entre los distritos municipales, las provincias y la Nación.
