La situación social en los barrios periféricos del Conurbano Sur atraviesa horas de extrema tensión. La referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) de Quilmes, Laura Cibelli, lanzó una dura advertencia sobre el crítico panorama que enfrentan los comedores y merenderos del distrito, señalando que la combinación de la suspensión de envío de mercadería por parte del Gobierno nacional y la insuficiente capacidad de respuesta de los estados provincial y municipal están empujando la realidad territorial hacia un límite peligroso. «La situación es muy grave y estamos entrando en un momento bastante crítico. Si esto no se para, marcha hacia un colapso», sentenció.
La dirigente analizó el «efecto dominó» que el ajuste macroeconómico genera en el entramado local. Al corte de suministros de la administración central se le suma el agravamiento de las variables económicas, la pérdida de empleos informales y la licuación de los ingresos por la inflación, lo que disparó de forma exponencial la cantidad de familias que asisten a buscar una porción de comida. Sin embargo, Cibelli también dirigió sus críticas hacia la gestión bonaerense por la suspensión del programa alimentario MESA y reconoció que es «bastante complicado» establecer canales de diálogo fluidos con el municipio liderado por Mayra Mendoza, reclamando que se prioricen los fondos públicos hacia las políticas sociales y la contratación de cooperativas.
Otro de los focos de mayor preocupación para el MTE quilmeño radica en la inestabilidad del Salario Social Complementario, un beneficio que perciben cerca de 30.800 vecinos en el distrito. Desde la asunción del presidente Javier Milei, este ingreso permanece congelado en 78.000 pesos, y su continuidad está sumida en una disputa judicial luego de que el Ministerio de Capital Humano intentara reconvertirlo en vouchers de capacitación. La referente gremial advirtió que si no se garantiza el próximo pago saldrán masivamente a las calles, remarcando que quitar ese beneficio no solo destruirá las economías familiares sino que significará un golpe letal para los almacenes y comercios de los barrios, donde se inyecta directamente ese dinero de forma mensual.
