Un informe del CEPA revela que la provincia de Buenos Aires perdió más de 85 mil puestos de trabajo registrados desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Los corredores fabriles del Gran Buenos Aires concentran el deterioro laboral y la desocupación local ya escala al 9,7%.
La estabilización de variables macroeconómicas que destaca el Gobierno nacional no encuentra correlato en el principal cordón productivo del país. El entramado industrial del conurbano bonaerense, con especial énfasis en los históricos corredores fabriles de las zonas Sur y Norte, emerge hoy como la región que absorbe con mayor crudeza el costo social y económico del ajuste, reflejado en una persistente pérdida de empleos formales, caída real de los salarios y un fuerte parate de la actividad manufacturera.
Los datos se desprenden del último informe del Observatorio Económico Bonaerense elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el cual analiza de forma integral los indicadores laborales, productivos y fiscales hasta junio de 2026. La conclusión del estudio es tajante: la provincia de Buenos Aires concentró una parte sustancial del deterioro del mercado de trabajo registrado en todo el país.
Destrucción de empleo formal en el corazón de las fábricas
El relevamiento detalla que entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 se destruyeron exactamente 85.299 puestos de trabajo registrados en el sector privado dentro del territorio bonaerense. Para dimensionar la escala del impacto local, el informe advierte que uno de cada cuatro empleos formales que desaparecieron en la Argentina correspondía a una unidad productiva radicada en Buenos Aires (el 25% del total nacional).
Esta fuerte contracción laboral responde directamente al retroceso del consumo doméstico y a la menor demanda interna, factores que asfixian a las pequeñas, medianas y grandes empresas que operan en los parques industriales de la región y que dependen del mercado local. Como consecuencia, el desempleo en los partidos del Gran Buenos Aires trepó al 9,7% durante el primer trimestre de 2026, ubicándose casi dos puntos por encima de la media nacional (7,8%). El panorama es aún más complejo para los jóvenes del Conurbano, franja en la cual la desocupación ya roza el 15%, forzando una marcada migración hacia el empleo informal, el cuentapropismo precario y las plataformas digitales de entrega.
Poder adquisitivo en jaque por el costo de los servicios
La crisis no solo golpea a quienes perdieron su ocupación, sino que horada las condiciones de vida de los trabajadores que logran sostener su puesto en la actividad privada. Los salarios del Gran Buenos Aires arrastran una caída real del 1,43% en el período analizado, diferenciándose de la media nacional, donde los ingresos formales privados lograron posicionarse levemente por encima de los niveles previos al cambio de gestión.
No obstante, el CEPA subraya que la pérdida de poder de compra real es significativamente más profunda si se analiza la nueva estructura de consumo establecida por el INDEC. Al ponderar el impacto de los fuertes incrementos fijos en las tarifas de servicios públicos (luz, gas, agua) y en el transporte de pasajeros, la pérdida efectiva del poder adquisitivo para un hogar del Gran Buenos Aires escala al 11,41%. De esta manera, aunque las paritarias sectoriales intenten empatar la inflación general, el drástico encarecimiento de los gastos fijos obligatorios reduce drásticamente el dinero disponible de las familias para el consumo masivo y la canasta alimentaria, consolidando una compleja radiografía en el motor manufacturero del país.
