Lo que había sido planificado como una histórica celebración gastronómica y popular por el 25 de Mayo terminó en un escenario de tensión y desorden absoluto en el sur del conurbano bonaerense. Durante la jornada del lunes, la emblemática Parrilla El Tano organizó un megaevento sobre la avenida Mitre, en Avellaneda, con el objetivo de cocinar «el sándwich de matambre a la pizza más largo del mundo». Sin embargo, las severas demoras organizativas y la impaciencia de una multitudinaria concurrencia desataron corridas, empujones y desmanes.
La convocatoria, que pretendía conmemorar la fecha patria y festejar además el 25° aniversario del tradicional comercio local, estaba pautada para las 11:00 de la mañana. El proyecto consistía en ensamblar una pieza continua de aproximadamente 750 metros de largo, una iniciativa que contó con el patrocinio de diversas marcas y el fuerte respaldo del intendente local, Jorge Ferraresi, quien se hizo presente en el lugar. Con el correr de las horas, los miles de asistentes que colmaban las inmediaciones comenzaron a manifestar su malestar en redes sociales debido a la extrema lentitud en el armado y cocción del alimento, que entrada la tarde todavía no había comenzado a distribuirse de manera oficial.
La situación se tornó incontrolable cuando un nutrido grupo de personas perdió la paciencia, rompió los vallados perimetrales de seguridad y se abalanzó directamente sobre los tablones donde reposaba la comida ya fraccionada. Imágenes y filmaciones viralizadas en cuestión de minutos expusieron cómo decenas de asistentes se empujaban salvajemente para manotear las porciones, mientras los organizadores se veían totalmente desbordados en su intento por mantener la calma. Ante el caos generalizado, una gran cantidad de familias que aguardaban pacíficamente en las filas optaron por retirarse del lugar sin poder degustar el plato.
Tras los graves incidentes, los propietarios de la Parrilla El Tano emitieron un duro descargo público en sus canales oficiales, manifestando que el desenlace les dejó «un sabor amargo» luego de meses de arduo trabajo y planificación. Desde el establecimiento gastronómico denunciaron que, además del descontrol por la comida, varios de los presentes se robaron pertenencias y elementos logísticos indispensables que formaban parte de la infraestructura del festival, lamentando profundamente la alarmante falta de respeto hacia el personal de cocina y los vecinos que esperaban su turno de forma correcta.
