Desde hoy miércoles y hasta el domingo 17 de mayo, Temperley, Fiorito y Lomas de Zamora se convierten en el epicentro del Festival Latinoamericano de Actividades Escénicas con Temáticas de Género (TEGE). En su sexta edición, el evento se consolida como un espacio autogestivo que desafía la crisis económica a través de la construcción colectiva.
La cultura como acto político
Organizado por el centro cultural Cultura del Sur, el festival nace de la necesidad de visibilizar problemáticas de género a través del teatro, la música y la formación. En un contexto nacional donde el financiamiento a la cultura está bajo la lupa, los organizadores resaltan que sostener este encuentro en la zona sur es, ante todo, un hecho político: «Defender la cultura también es habitarla», señalaron.
El TEGE logra lo que muchas veces el mercado ignora: llevar propuestas de alta calidad a barrios como Fiorito, descentralizando la oferta y permitiendo que el acceso al arte no dependa del bolsillo del espectador.
Una agenda con nombres de peso
El festival arranca esta noche a las 21:00 h con una apertura de lujo en el Teatro del Municipio de Lomas: la obra «Tita y Rhodesia», protagonizada por Laura Azcurra y Valeria Stilman, con entrada gratuita.
Entre los puntos altos de la semana se destacan:
- Debate y reflexión: La Lic. Sol Despeinada llegará el jueves a Temperley con su charla «El deseo en crisis».
- Visión Latinoamericana: El viernes se presentará la obra chilena «Mala Madre» en el CC Fiorito, reforzando el carácter internacional del festival.
- Formación y activismo: El sábado, Lala Pasquinelli (creadora de Mujeres que no fueron tapa) presentará sus libros, sumando una mirada crítica sobre los mandatos estéticos.
Inclusión y accesibilidad en tiempos de ajuste
Fiel a su origen comunitario, el festival propone un esquema de entradas pensado para que nadie se quede afuera. Mientras que muchas actividades son gratuitas o «a la gorra», los eventos arancelados cuentan con beneficios de 2×1 para estudiantes y jubilados.
Esta estructura demuestra que la gestión cultural independiente en la Tercera Sección sigue encontrando formas de subsistir y crecer, apostando a la red entre artistas, centros culturales y el público local para mantener encendida la llama de la cultura popular.
