La fisonomía urbana del Área Metropolitana de Buenos Aires amaneció con una fuerte impronta de campaña de cara al futuro institucional. Miles de carteles con la leyenda «Axel o Milei», sin firmas partidarias explícitas, irrumpieron en las principales avenidas, nodos de transporte público y accesos clave de la General Paz, con la clara intención de instalar un escenario electoral binario y centralizar la discusión nacional en torno a los liderazgos del gobernador bonaerense y el Presidente de la Nación.
El masivo despliegue de la cartelería callejera es atribuido en los despachos políticos a la organización kirchnerista «La Patria es el Otro», el espacio que conduce el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés «Cuervo» Larroque. La estrategia busca licuar el peso de las terceras fuerzas legislativas o de los sectores dialoguistas, posicionando a Axel Kicillof como la única alternativa real de oposición y la figura capaz de confrontar directamente contra el modelo de desregulación económica que impulsa la gestión de La Libertad Avanza.
Desde el entorno de la Casa Rosada no tardaron en reaccionar ante la jugada territorial y, lejos de mostrar preocupación, ironizaron asegurando que la simplificación de la oferta en dos extremos ideológicos «les conviene». El laboratorio libertario evalúa de manera metodológica que un duelo cerrado contra la figura del mandatario provincial les resulta sumamente funcional, ya que les permite personificar el modelo estatista que la narrativa oficial busca contrastar y elegir a un rival cómodo para consolidar su propio núcleo duro de votantes.
