BUENOS AIRES, ARGENTINA - OCTOBER 21: Children and teens eat a meal at a soup kitchen in an impoverished neighborhood on the outskirts on October 21, 2019 in Buenos Aires, Argentina. Argentina, a nation rocked by boom and bust economies for decades, is preparing for new presidential elections next Sunday which will see populist-leaning Alberto Fernandez against business-friendly incumbent Mauricio Macri. With a sharp drop in the peso, high unemployment and rising inflation, Argentines are looking for a leader to steer the economy towards stabilization. (Photo by Spencer Platt/Getty Images)
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) publicó un relevamiento sobre la vulnerabilidad infantil en el país. El informe destaca que la falta de indumentaria por razones económicas afecta a más de la mitad de los sectores vulnerables y analiza el impacto de la asistencia estatal.
Un estudio elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) determinó que el 37,5% de los niños y adolescentes en la Argentina presentó dificultades para acceder a prendas de vestir o calzado por motivos económicos en el último año. La vestimenta se posicionó como el indicador con mayor disparidad socioeconómica: en los sectores de menores ingresos la privación afecta al 58,3% de los menores, mientras que en los niveles medios y altos la cifra desciende al 17,8%.
En paralelo, el informe analizó otras problemáticas vinculadas al bienestar del segmento infanto-juvenil. El 36,8% de los evaluados reportó inconvenientes en el proceso de aprendizaje, un 27,3% manifestó barreras para entablar lazos de amistad o integrarse socialmente con sus pares, y un 18,1% experimentó situaciones de malestar emocional.
El rol de las asignaciones sociales
El relevamiento subrayó la importancia de la cobertura estatal a través de programas de transferencia de ingresos como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar. De acuerdo con el estudio, estas prestaciones explican más del 90% de la contención de la pobreza infantil y entre el 97% y el 98% de la indigencia extrema. En ausencia de estos esquemas, la indigencia en la infancia aumentaría del 9,5% al 16,4%, al tiempo que la pobreza pasaría del 42,5% al 47,8%.
No obstante, las proyecciones de organismos como UNICEF para la primera mitad de 2026 advierten que la pobreza infantil podría situarse en un 44,4% y la indigencia en un 10,8%, marcadas por la persistente brecha entre los ingresos de las familias vulnerables y el costo de la Canasta Básica Total.
