El último estudio de CB Consultora Opinión Pública midió la imagen de los 24 alcaldes del Gran Buenos Aires. El podio positivo lo lideran Leonardo Nardini, Fernando Gray y Federico Achával, mientras que Julián Álvarez y Lucas Ghi se ubicaron entre los peor valorados por los vecinos.
Se publicaron los resultados del tradicional ranking de jefes comunales del Gran Buenos Aires correspondiente al mes de junio de 2026. El estudio de opinión pública, desarrollado por la firma CB Consultora Opinión Pública, evaluó de forma pormenorizada el nivel de aprobación, la imagen y la recepción de las gestiones de los alcaldes en los 24 municipios del Conurbano bonaerense, consolidándose como un indicador clave para medir el pulso social en el principal bastión electoral de la Argentina.
El relevamiento, que contempló un muestreo de más de 15.000 casos en todo el territorio provincial, ubicó en los primeros puestos de aprobación a Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Federico Achával (Pilar). De acuerdo con los analistas, estos dirigentes lograron retener altos niveles de acompañamiento popular a pesar del contexto de apatía generalizada hacia el arco político tradicional, sustentados principalmente por la valoración vecinal sobre la gestión de los servicios básicos, el mantenimiento del espacio público y las respuestas locales en materia de seguridad.
Los jefes comunales con menor aprobación
En la otra vereda, el lote de los mandatarios locales con menor respaldo social y valoraciones negativas más agudas quedó encabezado por Fernando Espinoza (La Matanza), Julián Álvarez (Lanús) y Lucas Ghi (Morón). El informe asocia este retroceso al desgaste de las administraciones locales frente a las dificultades estructurales para contener las demandas comunitarias, en un marco condicionado por la caída del poder adquisitivo y el recorte generalizado de las transferencias de fondos nacionales hacia las arcas municipales.
Esta reconfiguración de los liderazgos y de la popularidad en el Conurbano bonaerense genera lecturas hacia el interior de las coaliciones políticas. La consolidación de intendentes con perfil de gestión propia por sobre estructuras territoriales históricas evidencia un electorado que penaliza de forma directa las fallas administrativas locales, un factor que obligará a revisar las estrategias y los armados de cara al mediano plazo en la provincia de Buenos Aires.
