La llegada de las bajas temperaturas intensificó las fallas en el suministro eléctrico en Esteban Echeverría, San Vicente y Canning. Vecinos de nueve barrios denuncian hasta 17 microcortes en 48 horas y ya organizan nuevas movilizaciones ante el incumplimiento de las obras prometidas por la empresa.
Un mapa de cortes que se extiende
El impacto del frente frío polar saturó las redes eléctricas en las zonas de Canning y San Vicente. A través de grupos de WhatsApp, cientos de usuarios de barrios como Santa Rita, San Lucas, Don Joaquín, Cruz del Sur y La Alameda reportaron un incremento drástico de microcortes. Esta situación no solo impide calefaccionar los hogares, sino que pone en riesgo la vida útil de electrodomésticos, generando un perjuicio económico directo para las familias.
«Es insostenible vivir así», señalan los damnificados, quienes advierten que el aumento del consumo por el uso de estufas eléctricas, ante la falta de gas natural en algunas áreas, está dejando al sistema al borde del colapso total.
Promesas incumplidas y protestas en puerta
La bronca vecinal tiene un antecedente reciente: tras una protesta meses atrás en las oficinas centrales de Edesur en Lomas de Zamora, la prestataria se había comprometido a realizar mejoras en el tendido y mantenimiento de transformadores. Sin embargo, los vecinos aseguran que las tareas nunca se ejecutaron.
«Queremos que cumplan con su palabra», reclamó Claudia, vecina de Santa Rita, quien confirmó que la asamblea permanente ya evalúa realizar cortes en accesos clave y marchas a las sucursales locales. La falta de respuesta técnica frente a una demanda que crece con el frío ha llevado a que los usuarios consideren medidas de fuerza más contundentes para ser escuchados.
El temor por el invierno
Con el pronóstico extendido marcando mínimas de un dígito para el resto de la semana, la preocupación en el sur bonaerense es total. En localidades como Lomas de Zamora, incluso se han registrado retenciones de móviles de la empresa por parte de vecinos indignados. La crisis eléctrica vuelve a situarse en el eje del debate social, exponiendo la vulnerabilidad de miles de personas que, ante la inminencia del invierno, exigen una solución definitiva a un servicio que califican como deficiente y costoso.
