A pesar de que el Gobierno amplió el límite de edad para los beneficiarios, los montos de la prestación no reciben actualizaciones desde mayo de 2024. Según especialistas y sectores de la oposición, la cobertura del programa hoy no alcanza a cubrir el costo real de la canasta básica alimentaria.
Un beneficio que pierde frente a la inflación
En mayo de 2026 se llegará a un hito preocupante para la economía social: dos años sin aumentos en los montos de la Tarjeta Alimentar. Aunque la gestión nacional incrementó en 2024 la edad de cobertura (pasando de 14 a 17 años), la falta de ajuste en los valores nominales ha licuado el impacto del subsidio. Actualmente, una familia con un hijo percibe $52.250, mientras que aquellas con tres o más hijos reciben $108.062, cifras que han quedado estáticas desde la Resolución 111/2024.
Esta situación golpea con fuerza en el Gran Buenos Aires, donde el precio de los alimentos suele ser superior a la media nacional en los comercios de cercanía, obligando a los beneficiarios de la AUH y pensiones no contributivas a recortar consumos esenciales.
La brecha con la canasta básica
A través del Decreto 421/2025, el Ejecutivo estableció que la suma de la AUH y la Tarjeta Alimentar debería cubrir el 95% de la canasta básica. No obstante, informes legislativos advierten que, debido al congelamiento, esa cobertura ha caído al 87%. Esta diferencia de casi 10 puntos porcentuales se traduce directamente en inseguridad alimentaria para miles de hogares que dependen de este cruce de datos entre ANSES y el Ministerio de Capital Humano para garantizar el plato de comida diario.
Quiénes cobran hoy la prestación
El beneficio se acredita de manera automática, sin necesidad de trámites, a quienes cumplen con los siguientes requisitos:
- Titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH) con hijos de hasta 17 años.
- Embarazadas que perciben la AUE.
- Madres de 7 hijos que cobran Pensiones No Contributivas (PNC).
- Familias con hijos con discapacidad, sin límite de edad.
Ante la falta de una nueva resolución que actualice los valores antes del cierre del semestre, el malestar crece en los barrios de la provincia, donde el «fiado» y el uso de tarjetas de subsistencia se han vuelto la norma para estirar un presupuesto que ya no alcanza para cubrir las necesidades nutricionales mínimas.
