Un informe del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) advierte sobre la profundización de la inseguridad alimentaria en los barrios populares. A pesar de la desaceleración de los precios en mayo, el 66% de los hogares debió suprimir alguna de las comidas diarias.
La reciente desaceleración en los índices inflacionarios oficiales registrados durante abril y mayo no logró traducirse en un alivio para las economías de los sectores más vulnerables de la Provincia de Buenos Aires. Según el último informe del Índice Barrial de Precios (IBP) elaborado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), la inseguridad alimentaria continúa avanzando en los barrios populares del Conurbano debido a la persistente pérdida del poder adquisitivo y al fenómeno del endeudamiento doméstico.
El relevamiento técnico determinó que durante mayo una familia tipo requirió de $630.419,34 para cubrir exclusivamente la Canasta Básica de Alimentos (CBA) y trazar la línea de indigencia. Asimismo, el presupuesto necesario para acceder a la Canasta Básica Total (CBT), que incorpora servicios esenciales y regula la línea de pobreza, trepó a los $1.418.443,52. Aunque los alimentos medidos por el instituto mostraron una variación mensual promedio de apenas el 1,52%, el consumo continuó contrayéndose debido a que los ingresos reales de los hogares —incluyendo trabajadores registrados, informales y jubilados— corren por detrás del costo de vida acumulado.
Restricciones nutricionales y subas por encima del promedio
El dato más crítico surgido de las encuestas territoriales de ISEPCI expone que el 77% de las familias admitió haber resignado el consumo de productos esenciales como lácteos, carnes, frutas, verduras y legumbres por motivos estrictamente económicos. En sintonía con este escenario, el 66% de los hogares relevados reconoció haber eliminado al menos una de las comidas diarias de su rutina familiar, mientras que el 86% de los consultados manifestó atravesar un estado de estrés financiero constante ante la imposibilidad de afrontar los gastos corrientes antes de fin de mes.
El informe detalla que, a pesar de la estabilidad general del último mes, los productos de primera necesidad acumulan incrementos de consideración en lo que va del año 2026, presionando sobre las opciones alimenticias de la población:
- Almacén: Con un incremento promedio del 13,56% en el sector, los mayores aumentos se concentraron en la leche (+25%), el azúcar (+16,67%), el pan (+15,38%) y las lentejas (+15,38%).
- Verdulería: El rubro reportó una suba promedio del 15,3% en los primeros cinco meses del año, impulsado por productos de uso masivo como la cebolla (+40%), la acelga (+30%), la papa (+30%) y la manzana (+16,67%).
- Carnicería: Registra un alza media del 22% desde diciembre pasado. Sin embargo, los cortes tradicionalmente más económicos sufrieron los mayores picos de ajuste: el espinazo subió un 32,7%, la paleta un 29,9%, en tanto que el hígado y la carnaza incrementaron sus valores en un 25%.
El análisis concluye advirtiendo sobre una marcada paradoja económica: la estabilización de los precios minoristas se desenvuelve en paralelo a una degradación de las dietas familiares. Ante la falta de recursos, los sectores populares recurren de manera creciente a estrategias de financiamiento informal, fiado o tarjetas de crédito para costear alimentos, comprometiendo sus ingresos futuros en el pago de deudas y reduciendo el volumen de las porciones en la mesa familiar.
