El Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa una jornada crítica debido a un proceso de ciclogénesis que ha generado intensas lluvias y vientos huracanados, dejando un saldo de más de 11 mil usuarios sin energía eléctrica. El fenómeno meteorológico provocó anegamientos masivos en arterias principales y el colapso temporal de los sistemas de drenaje en diversos distritos del conurbano y la Capital Federal.
Las empresas prestatarias de electricidad, Edenor y Edesur, informaron que las cuadrillas de emergencia trabajan para restablecer el servicio, aunque las condiciones climáticas dificultan las tareas en la vía pública. Políticamente, el temporal reaviva el debate sobre la falta de inversiones en infraestructura eléctrica y pluvial, en un contexto donde los fenómenos climáticos extremos son cada vez más frecuentes. El impacto económico es significativo, con comercios cerrados por falta de luz y una parálisis parcial en la logística de transporte de carga en los accesos metropolitanos.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene la alerta naranja, advirtiendo que las ráfagas persistirán durante gran parte del miércoles. Las autoridades de defensa civil instaron a la población a evitar la circulación no esencial y a extremar los cuidados con los objetos que puedan desprenderse de balcones o techos. Se espera que la normalización de los servicios básicos se produzca de forma paulatina una vez que el centro de baja presión se desplace hacia el Océano Atlántico.
El monitoreo de las cuencas de los arroyos será constante para prevenir desbordes ante la continuidad de las precipitaciones previstas para las próximas horas.
