La Justicia de la Provincia de Buenos Aires coordinó un imponente despliegue federal que se transformó en el golpe más importante de la historia reciente contra las organizaciones delictivas dedicadas a los fraudes digitales. Bajo el nombre de Operativo «Fake Coins», las fuerzas de seguridad ejecutaron 90 allanamientos simultáneos en diferentes provincias del país, logrando la detención de 21 personas y el desbaratamiento de una compleja red de estafas de inversión, aplicaciones apócrifas y lavado de activos a través de criptomonedas. De acuerdo con las estimaciones preliminares provistas por el Ministerio Público bonaerense, el perjuicio económico provocado por estas maniobras fraudulentas asciende, en principio, a casi 3.000 millones de pesos.
El histórico procedimiento fue coordinado por el Equipo de Asistencia y Coordinación en Materia de Criptoactivos de la Procuración General. En la zona sur del Conurbano, el peso de las investigaciones recayó sobre dos dependencias clave: en Lomas de Zamora, el fiscal Gustavo Javier Martínez dirigió 25 allanamientos que derivaron en 5 detenciones y el secuestro de dispositivos informáticos; mientras que en Quilmes, las pesquisas fueron encabezadas por el fiscal general adjunto Daniel Ernesto Ichazo y el ayudante fiscal Leandro Montejo. A nivel nacional, los operativos contaron con el despliegue de la Policía Federal Argentina (PFA) y la colaboración de las fuerzas de seguridad de Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Misiones y San Luis.
Los resultados de las irrupciones en los búnkeres informáticos arrojaron números sin precedentes para la provincia. Los uniformados lograron el secuestro en efectivo de 60 millones de pesos y la histórica incautación y congelamiento de fondos en criptoactivos por más de 8.000.000 USDT (el token digital atado al valor del dólar estadounidense). Desde la Procuración destacaron que el volumen de billeteras virtuales bloqueadas representa la mayor incautación de la historia reciente de la provincia, superando ampliamente el hito de los 2 millones de dólares secuestrados en 2024 durante la resonante operación contra la plataforma RainbowEx.
Los especialistas en cibercrimen lograron segmentar el accionar de las distintas células en tres grandes tipologías delictivas. La primera consistía en estafas de inversión con «asesores» falsos que imitaban firmas legítimas e incluyeron una aplicación apócrifa en la tienda oficial Google Play Store. La segunda modalidad implicaba el hackeo de cuentas de WhatsApp para la venta falsa de dólares y la posterior triangulación internacional de fondos hacia Venezuela vía Binance Pay. Finalmente, el Departamento Judicial de San Isidro desmanteló una facción integrada por ciudadanos de origen chino que distribuía plataformas de piratería digital con virus del tipo infostealer, diseñados para robar ilegalmente las claves bancarias de los usuarios; fue precisamente a esta última banda a la que se le bloqueó el botín de 8 millones de dólares en criptoactivos.
