La conmemoración por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo en Quilmes adquirió una fuerte impronta de posicionamiento político y territorial. La diputada provincial Mayra Mendoza y la intendenta interina Eva Mieri encabezaron este lunes el tradicional Tedeum en la Catedral local, una ceremonia religiosa presidida por el obispo Carlos José Tissera que sirvió como escenario para lanzar duras proclamas de resistencia y un llamado explícito a la militancia comunitaria de cara al complejo contexto socioeconómico.
Durante el encuentro ecuménico, Mayra Mendoza apeló al legado histórico del distrito y evocó las figuras del prócer José de San Martín y del emblemático monseñor Jorge Novak para sacudir la apatía social. Con un discurso de alto voltaje militante, la legisladora instó a los presentes a reaccionar frente a la coyuntura: “Si ven a un pueblo quieto, quedado, nos ven en bandeja, así que no nos regalemos. Con el peso de la historia que tenemos, debemos salir a defender a la patria”, sentenció, remarcando que la protección del tejido soberano y social depende exclusivamente del compromiso de los sectores populares.
A su turno, Eva Mieri apuntaló el liderazgo de Mendoza dentro de la estructura distrital —calificándola abiertamente como “nuestra intendenta de corazones”— y ligó la fecha patria con la realidad cotidiana de los barrios periféricos en el marco de los 360 años de la fundación de Quilmes. “El 25 de Mayo nos invita a reflexionar desde un presente urgente que demanda. Los invito a que estemos cada día más cerca de nuestros vecinos y vecinas, porque realmente la están pasando mal”, enfatizó la jefa comunal interina, quien concluyó su alocución alineando la gestión local bajo la conducción de Mendoza y el lineamiento histórico de Cristina Fernández de Kirchner.
La homilía del obispo Carlos Tissera funcionó como un perfecto catalizador de los reclamos oficiales al centrar sus palabras en la necesidad imperiosa de priorizar el bien común. El prelado lanzó una crítica elocuente a las esferas del poder central al señalar que «cuando ciertas dirigencias traicionan los sueños y proyectos de los pueblos, bien nos hace ir a las raíces», reforzando el concepto de que «nadie se salva solo» en medio de las adversidades colectivas. Tras el oficio religioso, que contó con la participación de excombatientes de Malvinas, fuerzas de seguridad y entidades intermedias, las autoridades compartieron un desayuno institucional en la Casa de las Culturas para sellar la jornada de debate interno.
