El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires oficializó un incremento en los fondos destinados al sistema de transporte público para paliar la crisis del sector. No obstante, el Ejecutivo bonaerense volvió a cargar contra la administración de Javier Milei por la quita de subsidios nacionales, exigiendo una distribución equitativa de los recursos.
En medio de una escalada de costos y la constante presión por el aumento del boleto, la gestión provincial confirmó que inyectará recursos adicionales para garantizar la frecuencia de las unidades en el Área Metropolitana (AMBA) y el interior bonaerense. Desde el Ministerio de Transporte de la Provincia señalaron que este esfuerzo fiscal busca evitar un colapso total del servicio, aunque advirtieron que no es sostenible sin el flujo de fondos correspondientes al Fondo Compensador del Interior, que la Nación decidió discontinuar.
El pedido hacia la Casa Rosada es claro: el restablecimiento de los giros previstos por ley para el transporte público. Desde Buenos Aires argumentan que la provincia aporta la mayor parte de la recaudación del impuesto a los combustibles y que el recorte actual representa un golpe directo al bolsillo de los trabajadores y estudiantes. La tensión política escala mientras las cámaras empresariales del sector advierten que, sin una solución de fondo, las restricciones de servicio serán inevitables en el corto plazo.
El escenario plantea un nuevo capítulo de la disputa entre Nación y Provincias por el equilibrio fiscal y la autonomía de los recursos coparticipables.
