Un relevamiento realizado por Libres del Sur e ISEPCI en la provincia de Buenos Aires expuso la cruda realidad de los hogares ante las políticas de ajuste. El estudio determinó que más de 4 de cada 10 familias debieron reducir su alimentación para poder afrontar sus deudas.
La delicada situación socioeconómica en la provincia de Buenos Aires alcanzó niveles críticos. Un estudio conjunto realizado por la organización social Libres del Sur y el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) reflejó el fuerte impacto de las políticas de ajuste aplicadas por el Gobierno nacional en la vida cotidiana de los bonaerenses. El relevamiento, efectuado a finales de mayo sobre un universo de 1.301 hogares en localidades del conurbano y del interior provincial, arrojó indicadores alarmantes sobre el endeudamiento y la vulnerabilidad social.
De acuerdo con las conclusiones de la encuesta, el 86% de los hogares bonaerenses padece una situación de estrés económico mensual para intentar cubrir sus obligaciones básicas. El desglose de los datos determinó que un 47% de las familias se ve obligada a contraer deudas para llegar a fin de mes, mientras que un 39% logra cubrir el presupuesto mensual mediante el recorte drástico de gastos no esenciales. En contraposición, apenas un 2% de los encuestados manifestó la capacidad de llegar con comodidad y margen de ahorro a los últimos días del mes.
El informe hizo especial hincapié en el fenómeno de las deudas y cómo estas impactan directamente en la nutrición familiar. Un 43% de los consultados afirmó que los compromisos financieros pendientes le impiden adquirir alimentos esenciales, lo que llevó a los investigadores a concluir que las deudas «se están comiendo la comida» de la mesa. Como estrategia para subsistir, el 20% de los hogares asiste a comedores, merenderos o recurre a ayuda familiar, un 16% compra «fiado» en los comercios de cercanía y un 6% debió empeñar o vender pertenencias para poder alimentarse.
Finalmente, las cifras vinculadas a la inseguridad alimentaria expusieron un escenario de extrema gravedad: el 80% de los hogares se encuentra en situación de inseguridad alimentaria. Como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo, el 70% de las familias redujo las porciones de sus platos, un 77% se privó de consumir productos frescos y esenciales como lácteos, carnes, frutas y verduras, y un 66% reconoció haber eliminado o salteado comidas enteras debido a la falta de recursos económicos. Al respecto, la referente Silvia Saravia advirtió que la problemática ya se extendió a sectores que antes lograban mantener una dieta saludable.
