En el marco del plan de reforma del Estado impulsado por el Poder Ejecutivo, grupos empresarios argentinos presentaron formalmente sus propuestas para la adquisición de la participación estatal en Transener, la mayor transportista de energía eléctrica del país. El proceso marca el inicio de una serie de privatizaciones estratégicas en el área energética.
La licitación de las acciones en manos de Enarsa y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) ha despertado el interés de los principales holdings energéticos del país. Transener es una pieza vital del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), operando casi el 85% de las líneas de alta tensión del territorio nacional. Para el Gobierno, esta operación representa no solo un ingreso de divisas necesario para las arcas públicas, sino también una señal hacia los mercados sobre la profundidad de la desregulación económica.
Analistas del sector advierten que la venta de Transener será un termómetro para futuras concesiones. Los grupos oferentes deberán demostrar solvencia técnica y financiera para mantener un servicio que es el corazón de la distribución eléctrica nacional. La puja empresaria se da en un contexto de readecuación tarifaria, lo que vuelve al activo particularmente atractivo para los inversores de largo plazo que apuestan a un mercado eléctrico normalizado.
La adjudicación final dependerá del análisis de las ofertas económicas y de los planes de inversión propuestos para el mantenimiento de la red federal de alta tensión.
